Fuera de España hay máquinas excelentes a precios que aquí no se ven. Una grúa que en el mercado nacional se te va de presupuesto puede estar, en otro país, varias decenas de miles de euros por debajo. Por eso cada vez más empresas se plantean importar.
El problema no es encontrar la grúa. El problema es que entre el precio que ves en el anuncio y la máquina matriculada y trabajando en tu obra hay un camino con varios peajes —algunos obvios y otros no tanto— que pueden convertir un chollo en un disgusto. En este artículo te cuento, sin tecnicismos innecesarios, dónde están esos peajes, qué pagas de verdad y cuál es la pregunta que lo cambia todo antes de dar una señal.
Si lo que buscas es la parte puramente legal de homologar y matricular, la tienes desarrollada en la guía de homologación y matriculación de grúas móviles en España. Aquí me centro en lo específico de traerla de fuera de la Unión Europea.
¿Compensa importar una grúa de fuera de la UE?
La respuesta honesta es: depende, y hay que echar números antes de enamorarse de una máquina.
Importar añade costes que una compra nacional no tiene: transporte internacional, trámites de aduana, aranceles en algunos casos, y la homologación para poder matricularla aquí. Cuando sumas todo eso, el ahorro inicial a veces se come buena parte de la diferencia.
La regla práctica que aplicamos es sencilla: importar compensa cuando la diferencia de precio frente a una máquina equivalente en Europa es lo bastante amplia como para absorber esos costes y seguir saliendo a cuenta, y cuando la grúa está en un estado que justifica el viaje. Para una máquina barata de poco tonelaje, los gastos fijos de importación pesan demasiado. Para una grúa de gran capacidad y buen estado, la cuenta suele salir.
La pregunta que lo cambia todo: ¿tiene homologación de tipo europea?
Si solo te quedas con una cosa de esta guía, que sea esta.
Antes de interesarte por el precio, por las horas o por las fotos, pregunta si la máquina cuenta con homologación de tipo europea (el certificado de conformidad, el COC) o si estuvo matriculada en algún país de la Unión Europea.
Por qué es tan importante: los fabricantes ya traen esa homologación de tipo en buena parte de las grúas más modernas. Cuando la máquina la tiene, te ahorras la homologación individual aquí —el trámite de llevarla a un laboratorio y certificarla una a una—, puedes matricularla de forma mucho más directa y te evitas un coste que puede llegar a rondar los 2.500 euros, además de semanas de espera.
Cuando la máquina no tiene esa homologación de tipo ni historial de matriculación en la UE, entra en el camino largo: homologación individual, posibles ensayos y una incertidumbre que, en el peor de los casos, termina en una grúa cara de legalizar. No es que sea imposible; es que hay que saberlo antes de comprar, no después.
En la guía de homologación explico cómo funciona cada vía. Lo que quiero que te lleves de aquí es que esa pregunta se hace al principio, porque condiciona el precio máximo que deberías pagar por la máquina.
Qué pagas de verdad al importar: el coste más allá del anuncio
Este es el apartado donde más compradores se equivocan, porque miran el precio de venta y olvidan lo que viene detrás. Para hacerte una idea realista, cuenta con estos conceptos:
El precio de la máquina. El punto de partida, y normalmente el menor de tus problemas.
El transporte internacional. Mover una grúa de gran tonelaje no es meter un coche en un barco. Según origen y tamaño, hablamos de transporte especial, posibles desmontajes parciales (plumín, contrapesos) y seguro de la mercancía. Es una partida importante y conviene cerrarla por escrito antes de comprometerte.
La aduana. Al entrar la máquina en la UE se presenta el DUA (el documento de importación) y se liquidan los tributos. Aquí hay dos cosas que pagar:
- El arancel, que depende de la partida arancelaria con la que se clasifique la máquina. En grúas autopropulsadas suele ser moderado, pero varía, así que conviene confirmar la clasificación exacta de esa grúa concreta antes de cerrar números.
- El IVA de importación, el 21 %, que se calcula no sobre el precio de compra a secas, sino sobre el valor en aduana más el arancel y los gastos hasta la entrada. Es decir: el IVA se aplica sobre una base mayor que el precio del anuncio. Tenlo en cuenta en la hoja de cálculo.
La homologación y la matriculación. El coste de legalizarla aquí, que como veíamos depende por completo de si la máquina trae o no homologación de tipo.
Los trámites. Despacho de aduana, gestoría, tasas de la DGT y la ITV previa a la matriculación.
Ninguna de estas partidas es una sorpresa si se cuenta desde el principio. Se convierten en sorpresa cuando alguien compra mirando solo el precio y descubre el resto cuando la máquina ya está en el puerto.
El proceso, paso a paso
Sin entrar en el detalle legal —que está en la guía de homologación—, el recorrido de una grúa importada de fuera de la UE es este:
- Verificación previa a la compra. Documentación de la máquina, estado real, y sobre todo la cuestión de la homologación de tipo. Este paso es el que evita los disgustos.
- Cierre de la operación y del transporte. Compra, y contratación del transporte internacional con seguro.
- Entrada en aduana. Presentación del DUA y liquidación de arancel e IVA de importación.
- Homologación e ITV. Homologación de tipo (directa) o individual (más larga), e inspección técnica.
- Matriculación. Alta en la DGT y placas definitivas.
Mientras dura la parte de homologación, en la mayoría de casos la máquina se puede desplazar y trabajar con placas verdes, que permiten circular de forma temporal entre la base de la empresa y el destino de trabajo, sin estar aún matriculada. Cuando todo va rodado, el conjunto suele resolverse en torno a uno o dos meses; los retrasos casi siempre vienen por la época del año (vacaciones de verano, Navidad, …) o por falta de celeridad en la inspección preliminar de la grúa por parte de los ingenieros del INTA / IDIADA, que empezarán a mover la documentación pertinente después de verla.
Dónde están las sorpresas
Estas son las que vemos una y otra vez:
Comprar sin confirmar la homologación. Es la más cara. Una máquina sin homologación de tipo ni historial en la UE puede salir bien de precio y malísima de legalizar.
Infravalorar el transporte. Un presupuesto de transporte «de palabra» que luego sube, o un desmontaje o transporte separado (por ejemplo: mochilas de contrapeso) que nadie había previsto.
Olvidar que el IVA va sobre una base mayor. El 21 % sobre valor en aduana más arancel y gastos, no sobre el precio neto de compra.
Fiarse del estado por las fotos. Horas reales, estado de pluma, cables, hidráulica y motor. Todo lo que miramos en cualquier compra aplica igual —o más— cuando la máquina está a miles de kilómetros. Esto lo desarrollo en la guía de cómo comprar una grúa usada sin llevarte sorpresas.
Circular antes de tiempo. Mover una grúa importada sin la documentación en regla es un riesgo de sanción que no compensa.
Cómo lo hacemos en Kranex
Importar sale bien cuando cada paso está atado antes de dar el primero. Por nuestra dilatada experiencia en compraventa de grúas móviles, lo que hacemos es ordenar la operación de principio a fin: comprobamos la homologación y la documentación antes de que pongas un euro, te damos el coste total real —máquina, transporte, aduana y legalización— para que decidas con la foto completa, y nos ocupamos de la aduana y la homologación, previa a la ITV y la matriculación (por cuenta del cliente), para que la grúa esté lista para trabajar.
Dicho de otra forma: tú eliges la máquina; nosotros nos encargamos de que llegue en condiciones de matriculación y sin sustos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta en total importar una grúa de fuera de la UE?
No hay cifra única: depende del precio de la máquina, del transporte según origen y tamaño, del arancel aplicable y de si necesita homologación individual o no. Lo razonable es pedir un coste total cerrado antes de comprar; es exactamente lo que preparamos para cada operación.
¿Cuánto se tarda?
Cuando la documentación está completa y la máquina tiene homologación de tipo, en torno a uno o dos meses. Sin homologación de tipo, la homologación individual alarga el plazo.
¿Puedo mover la grúa mientras se homologa?
En muchos casos sí, de forma temporal, con placas rojas de transporte entre el puerto y el destino, o con placas verdes provisionales para poder trabajar, en torno a dos meses.
¿Merece la pena una grúa sin homologación de tipo europea?
Solo si el precio compensa con holgura el coste y el tiempo de la homologación individual, y asumiendo cierta incertidumbre. En igualdad de condiciones, una máquina con COC o con historial en la UE es siempre la opción más segura.
¿Qué grúas evitar?
Las que no pueden acreditar su documentación, las que no tienen forma de homologarse con garantías y las que presentan un estado que no justifica el coste del viaje. Ante la duda, mejor otra grúa móvil.
¿Estás pensando en importar?
Antes de dar una señal, cuéntanos qué máquina tienes en el punto de mira y te decimos si la cuenta sale y qué costes reales tendrías. Y si prefieres evitarte el viaje, echa un vistazo a nuestras grúas móviles en venta: muchas ya están en Europa y listas para matricular.
Habla con nosotros y lo vemos sin compromiso.


